LOS DÍAS DE MUERTOS...
Por Socrates Campos
En el sur del país la fiesta más importante es la de TODOS SANTOS, los días de muertos. Ahí se vuelcan toda la familia, se dan rienda suelta a los sentimientos, los resentimientos, las penas, las angustias, los rencores, las frustraciones, los dolores, los recuerdos. Se invaden las almas de vivos y de muertos, se juntan en llantos o en fiestas, se hacen las voces de cada uno y se llevan las buenas nuevas o los malos tiempos, es para sacar lo malo de las almas y los sentimientos, total, las fallas y los yerros de cada uno en cada relación y, si no se resolvieron los conflictos, las confrontaciones y los malos entendidos o los resentimientos con los vivos, cuando menos, queda la intención de hacerlo al terminar los tiempos de vida de alguno de ellos. Por esto se llevan las ofrendas, se limpian los cementerios, se colocan ofrendas, se reza, se prenden velas y cirios, se colocan flores, y se vagan con los recuerdos y se limpian las ofensas de cada uno… cada año es una nueva forma de ver la vida a través de la muerte, por esa razón, cuando aparentemente los mexicanos nos burlamos de la muerte, en realidad, rogamos por la vida, para tratar de llevarla mejor en nuestras familias y en las relaciones personales. Escondemos nuestros miedos y temores por medio de la risa y de los chistes, de las “calaveras” donde sacamos lo que realmente sentimos con relación a los demás, sobre todo en el campo de la política, “las calaveras” forman parte del pensamiento general, de lo que piensan y sienten los ciudadanos de sus jefes o dirigentes políticos, de los poderosos, así, la pasamos y por ello, encubriendo los miedos por medio de los chistes y de los chismes, los mexicanos no confrontamos la realidad, la evadimos, nos fugamos y sentimos que cuando menos nos “desquitamos” por los malos tratos o por las ofensas… así, los poderosos, son los que alientan esas fechas, total, como dicen en mi pueblo, mientras no afecten los bolsillos y no quiten el poder, que nos mienten la madre, que finalmente duele, solamente, cuando se piensa en ella y muchos, ya no la tienen, han sido huérfanos toda su vida…
Y bueno, yo pienso en los vivos a través de los muertos, la muerte no quita nada, no existe en realidad cuando no tenemos nada que se lleve, algunos lo ponen todo para que la muerte los separe de los vivos y la verdad es que tendríamos que ver a los vivos con los ojos que han muerto, sus vidas serán los ejemplos o parámetros que nos den la dimensión de lo que debemos de tener y de lo que tenemos que alcanzar y sostener para que cada día sea mejor y más simple, sencillo, solidario, humano y feliz para todos.
No es sencillo lograr esto, dejar lo que somos como pueblo y tener nuevas visiones y lograr nuevos objetivos, la vida nos marca y las costumbres no solo se hacen ley sino que nos marcan y construyen caminos para la inmensa mayoría, por esto, logar ser y tener una nueva forma de ver la vida y el mundo es tan vital para el sano crecimiento de cada uno. La individualidad no es mala, es buena, tendemos que ser para poder convertirnos en una sólida sociedad donde cada uno brinda su fuerza, talento, solidaridad, fe y confianza para construir la sociedad del presente y del futuro. Tener una visión de vida implica dejar de pensar en la muerte, para hacer una nueva forma de ver y construir a cada uno con fuerza y valor. Por ello, cuando vemos los caminos construidos por los políticos, los policías, los banqueros, sembrados de muertes, para el dolor de los vivos y el miedo que generan, los terrores que promueven, creemos que no es el mejor camino para construir la nueva época que se base en la vida, en la solidaridad, en la fe, en la confianza. Hay voces que reclaman nuevas rutas y por esto es necesario voltear a ver lo que sucede en la realidad y no dejar que las voces del terror y del miedo nos dejen sordos, ciegos y mudos ante la realidad. Cuando menos, protestemos y demandemos que los malos se vayan ya por el camino de la muerte que siembran en cada paso, porque esta no es la ruta del pueblo de México, es su ruta, la que les conviene, pero no es la mejor para los desprotegidos, para los pobres, para las mayorías, para los que realmente somos los que construimos este país a pesar de que los pillos se lleven el producto de nuestro esfuerzo por medio de engaños y de transas… la vida, sin duda alguna, es mejor que la adoración a la muerte… podemos recordar a nuestros muertos con cariño y respeto, pero rogar para terminar con la adoración a la muerte, porque lo que queremos es vida…
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