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lunes, diciembre 26, 2011
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¿Hacia donde va el PRD? La Carta de Alma Espinosa #Michoacan




26 de diciembre del 2011.- Francamente dramática y atinada la "carta" que le enviara la perredista Alma Espinoza Menéndez a un vividor de la política michoacana llamado Antonio Soto Sánchez.

El texto fue publicado por la Agencia Quadratín que comanda Francisco García Davish; en el, expresa su frustración por la derrota del PRD en el estado, y precisa las causas que han llevado a su partido a dejar de ser una opción de gobierno.

Menciona que es necesaria una "renovación profunda", para no seguir siendo "poblado de intereses personales, de avaricia, de ceguera, de prepotencia y canibalismo".

Vale la pena leer la breve catarsis "telenovelera" donde resaltan verdades:



Estimado Toño:

Acabo de leer tu respuesta (“No necesitamos gente improvisada”) ante lo dicho por Mauricio Prieto con respecto a la necesidad de caras nuevas en el PRD. Tu respuesta me inspira a escribirte esta carta, que no es más que un pretexto para compartir lo que vengo pensando desde hace ya tiempo. Lo hago en una carta, porque la informalidad de la misma me permite algunas licencias que en un artículo de opinión serían inadecuadas.

Empiezo por sugerirte que no te pongas el saco, Toño Soto. Lo que dijo Mauricio Prieto tiene su fondo de razón. Somos muchas las personas que pensamos que en el PRD falta oxígeno. Que en el PRD hace falta una renovación profunda, que en el PRD hacen falta voces nuevas y serenas para conducirlo hacia decisiones maduras.

Toño, hace más de 3 años que terminó el primer gobierno del PRD en Michoacán. Hace más de 15 años que te acompañamos en la campaña por la dirigencia estatal. Hace más de 16 años que participamos en la campaña de Cristóbal Arias por la gubernatura de Michoacán. Hace casi 20 años que sabemos de lucha, de compromiso, de trabajo, de solidaridad, de militancia, de sinsabores y en aquellos momentos, de persecución. Hace casi 22 años que trabajamos por la institucionalización del PRD en Michoacán a través de su Dirigencia estatal y las municipales.

¿Sabes qué es lo que ha cambiado de entonces a la fecha? Ya no hay militantes, bueno, casi no los hay, con muy honrosas excepciones, como la de Don Rafael Romero Cárcamo, quien ha dado ejemplo de constancia y trabajo a favor de un partido unido.

Pero te decía, ya no hay militantes. Ya no hay aquél impulso creativo y constructivo para consolidar el instrumento que pensamos sería para impulsar y apurar el cambio hacia la democracia: la formación del PRD. No hay formación de cuadros, no hay conciencia de lo que es la lucha política y menos, la claridad de un propósito común: ¿Para qué se quiere gobernar? ¿Para qué se quiere tener el poder?

Y el PRD nació y creció. Y desde antes de su formación como partido político, la esperanza, la perspectiva de lograr gobiernos distintos, eran el principal motor que compartimos muchísimas personas que nos sumamos si más a ese movimiento, que después fue partido político, que luego fue gobierno, y que hoy es un ente agonizante poblado de intereses personales, de avaricia, de ceguera, de prepotencia y canibalismo.

No hay nada nuevo en el PRD. Y Toño, eso sí que es una tristeza. ¿Puedes imaginarte lo que sienten las personas cuando leen que van los mismos de siempre por los puestos y cargos de siempre? ¿Puedes ponerte en el lugar de muchos de nosotros que esperamos que la participación política sirviera para avanzar en los cambios que requiere el país, para avanzar en los cambios que requieren las formas políticas, para avanzar en las conquistas sociales y ciudadanas?

¿Puedes imaginar lo que piensan las personas que ven a los legisladores del PRD dando brincos de un lado al otro, aún sin haber concluido tareas que la voluntad popular les asignó por medio de su voto? ¿Puedes imaginar lo que sienten muchas personas por el hecho de que la ambición es la que guía los pasos de los representantes populares emanados del PRD? ¿Puedes sospechar lo que se siente de ver que en el PRD no hay lugar para lo nuevo, para lo que puede impulsar el cambio?

¿Qué sientes de ver que son los mismos, los mismos, los mismos, los que ahora buscan un cargo de elección, ahora en el nivel federal, cuando ni siquiera han concluido el de nivel local, y viceversa? ¿Puedes entender la prisa por registrarse sin más, una y otra vez, aquí una vez, allá la otra, para tener chamba siempre, pero siempre las mismas caras? ¿Qué no hay otras personas, capaces, innovadoras?

¿No te daría gusto, y hasta satisfacción, haber podido salir mejor librados en el último proceso electoral? ¿No crees que ese resultado debería llamarnos a la reflexión, al análisis, a la autocrítica? Pero no, Toño, todos, bueno, los de siempre, corrieron a la rebatinga, se registraron aquí y allá, no importa que la tarea actual no haya concluido, no importa, lo que importa es solamente asegurar una chamba.

No creo que Mauricio Prieto haya dicho lo que dijo solamente por ti, Toño, por esto inicié mi carta sugiriéndote que no te pongas el saco. Quizá lo dice por otras caras, que no tienen tantos años como tú realizando tareas en el espacio legislativo, pero que están en todas; de todas, todas.

¿Recuerdas aquella Asamblea en la que Lázaro Cárdenas Batel rindió protesta como candidato del PRD a la gubernatura? Tú fuiste uno de los oradores, de los expertos oradores, y ni así te salvaste de una protesta-rechifla que hubo que acallar para que la Asamblea siguiera su curso y pudieras terminar tu mensaje, y Lázaro Cárdenas rendir protesta.

¿Recuerdas cuando tomaron tu casa de campaña? ¿Te acuerdas cómo costó trabajo, esfuerzo, compromiso, seguir adelante a pesar de que el gobierno en turno tenía todos los ases bajo la manga? Era juez y parte, tenía siempre la sartén por el mango, y el mango también (como bien dice Alberto Cortez). No era, ni fue fácil, Toño. Lograr la ciudadanización de los organismos electorales, lograr que los votos se contaran y se contaran bien, conseguir que nuestro país y nuestro estado conocieran diferentes maneras, formas y estilos de gobernar, impensable antes de 1988. Impensable sin la lucha democratizadora del movimiento que culminó en el PRD.

¿Y qué es ahora, Toño? El PRD parece la reminiscencia de algunas utopías, parece el resultado de una gran lucha que desvió su curso por la intervención de personas ya acostumbradas a la chamba y que ahora no quieren soltarla, y que dejaron de ver los postulados que le dieron origen, y que dejan de escuchar lo que la ciudadanía está demandando

Coincido contigo en que lo que menos necesita el PRD es tener improvisados. Que necesita gente experimentada. La experiencia se da en la práctica, pero ¿cómo la van a adquirir otras personas si los de siempre están pendientes de que nadie más pueda acceder a esos cargos?

Bueno, Toño, te deseo que todo te vaya bien. Que el PRD avance, que el PRD pueda aprender de su derrota. Que el PRD alcance a entender que la autocrítica y la corrección de rumbo es la mejor medicina ante el diagnóstico de su enfermedad. Que hay enfermedades terminales, sin retorno. Sin salida.

¿Crees tú que ya se superó ese dilema? ¿Acaso ya se habrá aprendido que más vale juntos y unidos que cada quien por su parte? ¡Mira nada más el resultado de la última elección! Ello no habla de congruencia, de rumbo acertado, de conducciones adecuadas.

Esa derrota habla, quizá, de una abundancia de cotos personales, de parcelas incompatibles con la democracia, de efectivamente, tribus egoístas, que defienden sus propios intereses y nada más. Habla de una ceguera sistemática de ya muchos años.

¿De qué más habla la derrota? De incapacidades democráticas añejas anquilosadas y coartantes del avance y la mirada hacia la claridad. La derrota habla de la falta de mecanismos claros, democráticos y justos que se traduzcan en respeto por la norma estatutaria.

Ahora, y no es novedad, surgen de nuevo, las nada nuevas “expresiones” del PRD. ¿Qué crees que van a lograr, Toño? ¿Cuál será su función, más allá de la ambición personal de quienes las encabezan? ¿En realidad las expresiones del PRD expresan algo que no sea egoísmo, avaricia, revancha?

Bueno, Toño, ya veremos cómo se asume la derrota, y cómo se digiere. Por lo pronto, ya tenemos las cartas mostradas sobre la mesa: la misma baraja, los mismos palos, la misma mano. ¿Hacia dónde va el PRD?

Alma Espinosa Menéndez

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