Las mentiras de Jarita #UMSNH






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Pascual Ortiz

El paro de los estudiantes es un movimiento que parecería “normal”. Un movimiento que año con año, con sus diferencias, se manifiesta en nuestra Universidad. Por lo tanto, en el tema del ingreso, no habría nada extraordinario. Por su parte, los empleados han sacado las garras por un problema frontal que comenzó con la jubilación y el reconocimiento legal de Eduardo Tena al frente del SUEUM y sigue. Un sindicato que al igual que los tigres tiene muchas rayas y mucha cola que le pisen. Un Sindicato que debe entender que la Universidad ya no puede ser su botín. Por ello, la radicalización del SUEUM no es ni puede ser suficiente para tirar a un Rector.

Entonces, ¿no pasa nada? ¿el Rector se debe quedar? Lamentablemente NO; ni puede, ni debe. Hay que removerlo. En la Universidad pasa algo muy grave. Hay mucho en el fondo. Asuntos de peso que están en las superestructuras colectivas, en la percepción universitaria, en el imaginario Nicolaita. Comentarios, anécdotas, decisiones, actitudes, vivencias que tienen colgado a Jara, y lo convierten en un muerto viviente.

Jara se debe de ir. He aquí Algunas razones de fondo:

Desprecio a los Nicolaitas. Desde su llegada Jara despreció a los Nicolaitas y nombró a diversos funcionarios de primer nivel que no son Nicolaitas, como su secretaria auxiliar o el secretario administrativo. Ello impidió un equilibrio en los grupos universitarios y una falta de identidad de su administración.

Mentiras. Jara siempre cuenta historias a modo. Miente aquí y miente allá para intentar ganarse la confianza de actores políticos y universitarios, pero el desenlace de los asuntos siempre termina por evidenciarlo. Así, por ejemplo llega del brazo de Marco Antonio Aguilar (mete a su yerno, al abogado general y a otras gentes de su confianza), pero al mismo tiempo se trata de cobijar con Cuauhtémoc Cárdenas. Toma acuerdos con Directores o universitarios y después juega contra. Firma desplegados en su apoyo y los consejeros universitarios lo desmienten. Ese es el estilo.

Jara dice que tiene el apoyo de la Comisión de Rectoría y la Comisión ni siquiera sesiona válidamente pues America la estudiante ya no es Consejera, el Director de Ingeniería Mecánica ya no es el director decano, ni siquiera director y Marco Antonio Aguilar ya no puede estar porque es funcionario estatal.

Estas y otras muchas mentiras de Jarita han acabado su posibilidad de generar confianza.

Autoritarismo. Jara y su “Secretaria” tienen visiones autoritarias. Imponen decisiones y se muestran como vengativos. Han logrado intimidar a muchos universitarios y eso les ha permitido subsistir. Han operado una política de confrontación, intimidación y acoso laboral. Muchos universitarios temen repesalias y por eso se muestran discretos, pero en el fondo están hasta la madre de la actitud, desplantes y decisiones equivocadas de los chaparritos. No hay legitimidad en la comunidad universitaria y el apoyo que algunos directores y consejeros muestran es un apoyo institucional, y al mismo tiempo temeroso.

Fuerza pública en la UMSNH. Desde su llegada Jara ofreció regularización de las casas del estudiante. Sin embargo, no ha trabajado consistentemente en el tema, y no hay resultados. Ha culpado a los estudiantes públicamente de diversos excesos, pero no ha instruido acciones legales. Su incapacidad y su falta de defensa de los valores Nicolaitas lo muestran como represor. Si había mas espacios debió ofrecerlos desde el inicio y buscar el diálogo. En lugar de eso, ha tratado de manipular y confrontar.

Manipulaciones fracasadas. Ha intentado manipular a los sindicatos y ha fracasado. Con el SPUM también existe confrontación. Hay temas financieros graves heredados desde Marco Antonio Aguilar que necesitan acuerdos y nada. Asimismo ha intentado manipular las elecciones de Directores y no le han salido bien las cosas. Es curioso que no ha citado al nuevo Consejo Universitario electo desde Julio, ni ha conformado las Comisiones del órgano colegiado. Solo citó al Consejo para que le ayudara ante su incapacidad para resolver el ingreso de los estudiantes. Su treta clásica: se muestra humilde para utilizar a la gente y cuando lo logra se torna otra vez soberbio.

Falta de proyecto universitario. No hay proyecto académico. Jara llega en condiciones inmejorables a la Rectoría después de un Rectorado que consolidó los indicadores, el tema de calidad y logró estabilidad política. Sin embargo, Jara no clarificó nunca su proyecto. Inició con una pretendida reforma universitaria impuesta y al vapor que fracasó y con ello canceló su posibilidad de diálogo y construcción. No hay proyecto académico definido y sola ha pretendido, desde su llegada, tener reflectores políticos a costa de quien sea y como sea.

Escandalo de la vida personal. Sus excesos personales son la comidilla en toda la Universidad. Pero no solamente tiene su desliz. El problema es que su amada, quien por cierto no es Nicolaita, ha venido tomando un gran cúmulo de decisiones de forma déspota y autoritaria. En este trance el Rector ha perdido toda autoridad moral, pues la comunidad universitaria lo percibe débil, pervertido, vulnerable y manipulado.

Inusitada falta de respeto a la figura de Rector. Su desorden personal y una constante exhibida por decisiones equivocadas en las escuelas, facultades e institutos, así como la exposición constante del Sindicato de Empleados, han provocado un desgaste nunca visto a la figura del Rector. No se tiene memoria de un Rector tan golpeado, tan denostado, ni tan denigrado.

Con todo ello, el Rector ha perdido capacidad de mando, la capacidad para dirigir, para regir. Ha perdido su capacidad para cumplir con su esencia, con su responsabilidad. Ha perdido interlocución y liderazgo. Hoy, la Universidad es un barco a la deriva que se sostiene solo por los pesos y contrapesos de los grupos que tratan de evitar que los otros se apoderen del timón. Pero el timonero enloqueció, perdió la cabeza, no tiene rumbo, está en constante zig-zag, dice mentiras aquí y allá, y dio al traste con las alianzas universitarias con los sectores fundamentales.

El Rector hoy, ha perdido el respeto de la comunidad universitaria y no rige a nadie. Ahí que preguntarse; ¿Para que sirve un harapo así? ¿A quien le sirve? Este es el fondo.














5 comentarios:

  1. Anónimo says

    Hablando de autoridad moral, habrá que ver la correspondiente del autor del "artículo".


    Anónimo says

    No veo ninguna mentira en el articulo


    Anónimo says

    EDUARDO TENA DEBE RENUNCIAR, ES INCREIBLE QUE LOS TRABAJADORES ADMINISTRATIVOS CAREZCAN DE UN LIDER AUTÉNTICO Y PERMITAN AL SEÑOR TENA MANIPULAR LA UNIVERSIDAD DESDE QUE LLEGÓ, EN MALA HORA, A LA UNIVERSIDAD.
    ES EL CULPABLE JUNTO CON SU BORREGADA DE LA DESINTEGRACIÓN QUE VIVIMOS.


    Anónimo says

    EL QUE DEBE ABANDONAR LA UNIVERSIDAD ES EL JERARCA ETERNO, EL GORDO TENE.


    Anónimo says

    el q se tiene que ir es Jara,desde que llegó a la rectoría se ha dedicado a viajar y gastarse el presupuesto de la Universidad sin importarle los problemas de la Máxima Casa de Estudios dejando entrever la incapacidad que tiene para resolverlos


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